martes, diciembre 4

Voluntad de ser

Estamos escribiendo la historia desde el principio. Porque somos los creadores de un nuevo mundo, uno que viene desde abajo y las más profundo. Hemos construido con cenizas lo que ellos no hicieron con las ilusiones y sueños de hombres y mujeres que lucharon por lo que les correspondía. Aquellos que no tuvieron más opción que prenderle fuego a sus corazones para aplacar la angustia de un universo oscurecido. Con esas cenizas hoy día vengamos su sacrificio y sufrimiento. Vinimos a hacer justicia por lo olvidado, lo desvalorizado, lo abusado y lo segregado que hemos recibido como herencia. No nos interesa que se nos escuche, o que se nos tome en cuenta, nos interesa hacer del universo lo que corresponde.
Estamos viviendo la enfermedad mental que nos ha permitido escapar de todo cuanto aquello odiamos, aborrecemos, despreciamos o simplemente no comprendemos. Soy un tarado en un mundo de descerebrados, solo me interesa inyectarme a la vena dosis letales de cordura que no existe. El remontarnos a lo original es una forma valida de hacer caso omiso de todo cuanto se nos ha entregado y que no queremos, ¡no lo queremos porque está malo!
Mentiras, eso he recibido, mentiras y solo mentiras! Y los mentirosos a la horca! Todo dolor, toda pena, angustia, pesar o sufrimiento, en el fondo de nuestros corazones tienen un nombre y un apellido. Todo acto tiene una consecuencia y un responsable, yo asumo mi responsabilidad como vago, inadaptado, loco o enajenado, pero no pienso asumir responsabilidad por el daño del cual me he visto involucrado. Queremos en nuestra palma ese nombre y ese apellido, aquel responsable, que pague por lo que hizo. Y no pienso sentarme toda la vida como una anciana a esperar que Dios haga lo suyo, allá él. No seguiré esperando que las cosas caigan desde el cielo, porque en cuanto me calle volveré del infierno, ardiendo en llamas sin más que mi propia voluntad, haré de un llanto, un grito desesperado que arrasará con todo lo que hemos visto. Sacará de raíz todo cuanto exista sobre la faz de la tierra y desde las cenizas, se levantará el nuevo mundo por donde paso a paso firme y seguro, avanzaremos como gigantes de fuego.
InSein

viernes, noviembre 9

Del Dolor

Del Dolor
En el más profundo sentir del ser humano, cuando su miseria logra el punto de inflexión consigo mismo… es ahí donde el dolor clava su espina punzante, ausente de misericordia o cualquier sentido de piedad alguna, nos deja desvanecernos en nuestro sufrimiento. Nos lleva a la inconsciencia digna del desesperado, aquel zombie que deambula por el mundo, porque su pasión le ha llevado a quemar cualquier dejo de espiritualidad. Lo ha consumido cual vicio o flagelo, dejándolo abatido y sin fuerzas, solo rasguños se pueden ver en las paredes de la memoria, gritos y lamentos resuenan haciendo eco de momentos felices y llenos de amor. Lástima que el espíritu humano es un globo al sol que se infla cuando se siente tibio, pero al frio es capaz de contraerse hasta perder la forma con la que lo reconocemos. ¿Es posible que un hombre llegue a convertirse en bestia? No, el hombre sigue siendo hombre, lo que ha cambiado es su corazón consumido y aburrido de tanta desilusión y batallas en vano, que baraja una vez más aquella remota pero fiel posibilidad de abstraerse, de enajenarse del mundo, de retirarse a una vida de contemplación y en el peor de los casos, una vida de pasión exenta de razón. Para luego esperar que salga costra y finalmente solo nos podamos deleitar contando las cicatrices de un tiempo emborrachado de júbilo y sueños.